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LA COMPLICADA HISTORIA DE AMOR DE CHARLOTTE BRONTË Y ARTHUR NICHOLLS

Autor: Libropatas
 
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Antes de casarse con Nicholls, Charlotte Brontë recibió tres peticiones de mano que rechazó, se enamoró de su profesor en Bruselas sin ser correspondida (y nunca lo hubiésemos sabido si no se hubiesen conservado las apasionadas cartas que le envió) y desdeñó al que en el futuro iba a ser su marido (al que conocía ya hacía años cuando se casó con él y al que había rechazado en una primera ocasión).

La historia de amor, desencuentros y matrimonio de Arthur Nicholls y Charlotte Brontë tiene ahora un libro dedicado solo a ella, Charlotte in Love, de Brian Wilks, que intenta reconstruir la relación entre el pastor y la escritora y que intenta, además, dar también voz al propio Arthur. Nicholls no dejó escrita su visión de los hechos ni dejó testimonio real sobre su relación con Charlotte antes de casarse. Ella sí dejó muchísimas cartas a sus amigas y, además, la historia de ese noviazgo se acabó construyendo partiendo de lo que Elizabeth Gaskell escribió (como tantas otras cosas sobre la vida de Charlotte Brontë) en su biografía de la escritora. Sin embargo, Gaskell no es una fuente fiable, ya que no era ‘aséptica’ en su narración, como tampoco lo es la propia Charlotte Brontë, que cuenta lo que quiere contar y lo hace (como hace todo el mundo cuando habla con sus amigos) su historia y, sobre todo, la historia como quiere que llegue al receptor de su mensaje.

Nicholls llegó a Haworth antes de que los hermanos de Charlotte Brontë murieran. Patrick Brontë, el padre y responsable de la parroquia, necesitaba una ayuda y la archidiócesis le mandó a Arthur Nicholls, como una suerte de pastor ayudante. Nicholls no vivía en la casa de la rectoría con la familia, pero es inevitable que tuviese una relación muy estrecha con la familia y sobre todo que conociese los dramas que allí se cocían. Eran los años en los que Branwell Brontë estaba a punto de tocar fondo, justo antes de su muerte, y en los que la familia vivía con el agobio de lo que iba a ocurrir con él. Como explica Wilks, Nicholls será, por tanto, una especie de elemento presente en todos los años difíciles de la vida de Charlotte Brontë, aunque ella no sea muy consciente de él.

Charlotte in Love

 

Cuando Nicholls llegó a Haworth en 1845, la localidad era una aldea pobre y remota en Yorkshire, en la que la vida era dura (¡la esperanza de vida era de 25 años!) y las condiciones complicadas. El coadjuntor era así un cura pobre en un pueblo pobre y además una suerte de extranjero, de persona ajena, al mundo en el que se movía (como Patrick Brontë, él también era irlandés) y un mundo no muy optimista.

Como apunta Wilks, poco después de llegar ya estaba altamente ocupado celebrando entierros en el cementerio de la iglesia parroquial.A las hermanas, Nicholls no les impresionó mucho (y de hecho con el paso del tiempo Charlotte reñiría medio en broma medio en serio a las amigas que se metían con ella aludiendo a una posible relación amorosa entre los dos) y en las cartas que se conservan de Charlotte Brontë, como destaca el experto, casi ni es mencionado hasta que le propone matrimonio, a pesar de vivir tan cerca de la familia durante largos ocho años.

Nicholls vivió la muerte de Branwell, Emily y Anne y vivió también la popularización de Charlotte, que se estaba convirtiendo en una escritora cada vez más famosa (pero en una que se sentía bastante sola y desgraciada tras la muerte de sus hermanos). En un momento de estos años, Arthur se enamoró por completo de la escritora y en 1853 le pidió matrimonio. Charlotte rechazó la propuesta de medio a medio. No estaba en absoluto enamorada de él.

El padre de Charlotte también era muy reticente a que su hija se casase. Se puede comprender, en cierto modo, si se piensa que era la única hija que le quedaba con vida, aunque, por otra parte, no se puede dejar de pensar, mientras se lee Charlotte in Love, que era bastante egoísta. Patrick Brontë estaba convencido de que Charlotte era una solterona y que solterona sería por siempre, siempre a su lado como ayudante y compañera. Tras la primera propuesta de matrimonio que Nicholls hizo a Charlotte Brontë, se enfadó muchísimo. Arthur no le había pedido permiso antes de pedir matrimonio a Charlotte, lo que le indignó (pero… Charlotte no solo era una autora publicada con ingresos que superaban a los del padre, sino que además era una mujer adulta en la treintena). Patrick Brontë empezó una campaña de presión psicológica sobre su hija para quitarle cualquier posible idea de matrimonio de la cabeza. Por llegar, le llegó a mandar una carta escrita en nombre del perro de la familia, Flossie, en la que el perro se manifestaba en contra del matrimonio.

¿Cómo se tomó Arthur Nicholls este rechazo? Bastante a la tremenda. Dimitió de su puesto en Haworth, pidió ser enviado como misionero a Australia (y se lo concedieron, pero luego lo rechazó) y acabaría siendo movido a la iglesia de una parroquia cercana. Su desesperación amorosa fue el tema del momento en Haworth, donde se comentaba y se seguía todo el proceso de ruptura del corazón del coadjuntor. Como apunta Wilks, Nicholls tuvo que ser el protagonista de los cotilleos, ya que Charlotte Brontë es capaz de dar cuenta en sus cartas a sus amigas de todo lo que le ocurre a él.

Aunque tenía el corazón roto y estaba decepcionado con el rechazo de Charlotte Brontë a su propuesta de matrimonio, Nicholls siguió aparentemente intentando ganarse a la escritora. Le escribía en secreto y también se produjeron encuentros en secreto en los caminos entre Haworth y el lugar en el que vivía. Según las explicaciones que Charlotte dará a sus amigas cuando en 1854 acepte una nueva propuesta de matrimonio, serán esas cartas las que ganen su mano. LeyendoCharlotte in Love, sin embargo, se puede hacer una composición de lugar un poco más amplia. Charlotte había estado hasta entonces visitando a su editor (y a su familia, claro está, que era lo apropiado) durante estos años y carteándose amistosamente con él, pero en esa fecha él se casó con otra mujer. Leyendo entre líneas, se puede ver un cambio de situación y quizás también un cambio de posición para Charlotte.

Mi destino no será brillante, ciertamente, pero el señor Nicholls es concienzudo, cariñoso, puro de corazón y en la vida”, le escribirá en abril, el mes de la boda, a su amiga la escritora Elizabeth Gaskell. No son palabras de gran pasión, pero Charlotte Brontë decide casarse. Arthur Nicholls vuelve a Haworth (el pueblo lo recibe con entusiasmo y hasta el padre de Charlotte Brontë se alegra de deshacerse del coadjuntor que le habían enviado como sustituto, que no era muy eficiente) y ambos se casan un jueves a primera hora con licencia especial para no tener que publicar amonestaciones. Patrick Brontë no fue a la boda, aunque los recién casados vivirán con él y él mismo habrá aceptado la idea del matrimonio de su hija. Para ello, Nicholls tuvo que firmar una separación de bienes y aceptar el vivir siempre con Brontë padre.

Los recién casados se fueron de luna de miel a Irlanda, a conocer a la familia del novio, y luego volvieron para establecerse en la rectoría de Haworth. El fin de la historia ya todos lo sabemos. El matrimonio duró poco porque Charlotte Brontë murió unos pocos meses después. Nicholls se mantuvo con Patrick Brontë hasta su muerte, siendo una especie de hijo sustituto para él y cuidándolo hasta el final.

 

Fuente: http://www.libropatas.com/libros-literatura/la-complicada-historia-amor-charlotte-bronte-arthur-nicholls/