Cómic

Civil War Frontline

 

Paul Jenkins, el autor de estas historias, junto a varios dibujantes, desarrolla un arco paralelo al cómic de Millar y McNiven - Civil War I- , complementando y profundizando en todos los aspectos de este, mediante una trama de investigación periodística que avanzará entre corrupción, infiltración, contraespionaje y  agentes dobles mientras tratan de descubrir el auténtico motivo de esta guerra.

 

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Crisol sugiere

El Origen

Robert Langdon, profesor de simbología e iconografía religiosa de la universidad de Harvard, acude al Museo Guggenheim Bilbao para asistir a un trascendental anuncio que «cambiará la faz de la ciencia para siempre». El anfitrión de la velada es Edmond Kirsch, un joven multimillonario cuyos visionarios inventos tecnológicos y audaces predicciones lo han convertido en una figura de renombre mundial.

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Noticias Crisol

Dejemos en paz a Ana Frank y leamos su diario

La muerte de Ana Frank, la niña alemana que se escondió durante dos años en una casa de Ámsterdam con su familia, hasta que fue capturada por la Gestapo y deportada a ­Auschwitz, simboliza la gran tragedia del siglo XX, el Holocausto. 

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LA RUTINA DE TRABAJO DE CHARLES DICKENS

Lunes, 29 Agosto 2016
Autor: Libropatas
 
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Dickens seguía una rutina de trabajo muy estricta. Tenía un horario de trabajo que repartía lo que hacía a lo largo de ciertas horas y no permitía que nada lo distrajese de su trabajo (y, teniendo en cuenta que tuvo muchos hijos, una no puede dejar de pensar en lo que Catherine Dickens, su esposa, tuvo que hacer para conseguirlo).

Cada día, Charles Dickens trabajaba entre el desayuno y la hora de la comida. Según los testimonios de sus amigos, que en el propio museo entrecomillan para explicar cómo era Dickens a la hora de trabajar, el escritor era muy metódico y había establecido unas reglas de trabajo de las que rara vez se separaba.

Tras comer, Dickens pasaba algo de tiempo en su club (como bien saben los lectores de novelas históricas, los caballeros británicos tenían sus clubs en los que pasaban horas). También podía dedicar tiempo a sus actividades de beneficencia o salir a dar un largo paseo. Aunque, a tenor de lo que cuentan, los paseos de Dickens eran trabajo: durante ellos buscaba inspiración para sus historias, fijándose en el entorno o en las personas que se cruzaban con él en su camino.

A todo esto, hay que sumar que Dickens tenía ciertas rarezas a la hora de trabajar. Le encantaba visitar morgues y era un fanático del orden, lo que hacía que las cosas en su despacho tuviesen que estar colocadas de cierta manera para que él pudiese trabajar tranquilo.