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La Jaula Escondida

¿Y si el espacio y el tiempo son sólo los barrotes de una jaula donde estamos encerrados? ¿Qué esconde la Teoría de la Relatividad? ¿Y la amistad que hubo entre Einstein y Kafka? ¿Qué hay más allá ? ¿No lo sabes? Laura sí lo sabía? En La Jaula Escondida se unen la tensión de la novela psicológica, la Historia, un amor interrumpido, el ritmo del thriller y la vida de una joven envuelta en los crímenes de una secta con extrañas prácticas sexuales y conexiones con la Teoría de la Relatividad .

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47 libros que debes tener para decir que sabes de literatura

Muchos años después, frente a las obras de su vida, el artista John Baldessari habría de recordar el día en que tomó esa decisión. Había llegado a la conclusión de que para reinventarse tenía que morir, aunque fuera de manera simbólica. Por eso tomó un encendedor y quemó todas las obras que había producido hasta ese momento (y que él tenía) y las vio arder hasta que quedaron reducidas a cenizas. Todo lo que él era y representaba estaba ahí, reducido a casi nada. 

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LA RUTINA DE TRABAJO DE CHARLES DICKENS

Lunes, 29 Agosto 2016
Autor: Libropatas
 
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Dickens seguía una rutina de trabajo muy estricta. Tenía un horario de trabajo que repartía lo que hacía a lo largo de ciertas horas y no permitía que nada lo distrajese de su trabajo (y, teniendo en cuenta que tuvo muchos hijos, una no puede dejar de pensar en lo que Catherine Dickens, su esposa, tuvo que hacer para conseguirlo).

Cada día, Charles Dickens trabajaba entre el desayuno y la hora de la comida. Según los testimonios de sus amigos, que en el propio museo entrecomillan para explicar cómo era Dickens a la hora de trabajar, el escritor era muy metódico y había establecido unas reglas de trabajo de las que rara vez se separaba.

Tras comer, Dickens pasaba algo de tiempo en su club (como bien saben los lectores de novelas históricas, los caballeros británicos tenían sus clubs en los que pasaban horas). También podía dedicar tiempo a sus actividades de beneficencia o salir a dar un largo paseo. Aunque, a tenor de lo que cuentan, los paseos de Dickens eran trabajo: durante ellos buscaba inspiración para sus historias, fijándose en el entorno o en las personas que se cruzaban con él en su camino.

A todo esto, hay que sumar que Dickens tenía ciertas rarezas a la hora de trabajar. Le encantaba visitar morgues y era un fanático del orden, lo que hacía que las cosas en su despacho tuviesen que estar colocadas de cierta manera para que él pudiese trabajar tranquilo.