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Travesuras de la niña mala

Esta narrativa del nobel Mario Vargas Llosa emplea la fórmula perfecta para cautivar al lector: seducción, erotismo y amor. Este libro nos relata las desventuras en el amor de Ricardo Somurcio con la niña que marcó su vida, un personaje que aparece y desaparece a lo largo de diversas etapas de su vida, abriendo las heridas que creía cerradas.

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LOS NÁUFRAGOS DE LAS AUCKLANDS: LA HISTORIA REAL QUE INSPIRÓ A JULIO VERNE Y SU ISLA MISTERIOSA

Es un hecho conocido que Julio Verne (sí, deberíamos llamarle Jules Verne, pero la traducción se ha asentado), el popular escritor de novelas de aventuras del XIX, era también un gran lector, que sacaba de periódicos y libros la inspiración y la información que necesitaba para crear el universo en el que ocurrían sus historias. Una de las sus novelas, La isla misteriosa, que sigue las aventuras de cinco personajes varados en una isla

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LA RUTINA DE TRABAJO DE CHARLES DICKENS

Lunes, 29 Agosto 2016
Autor: Libropatas
 
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Dickens seguía una rutina de trabajo muy estricta. Tenía un horario de trabajo que repartía lo que hacía a lo largo de ciertas horas y no permitía que nada lo distrajese de su trabajo (y, teniendo en cuenta que tuvo muchos hijos, una no puede dejar de pensar en lo que Catherine Dickens, su esposa, tuvo que hacer para conseguirlo).

Cada día, Charles Dickens trabajaba entre el desayuno y la hora de la comida. Según los testimonios de sus amigos, que en el propio museo entrecomillan para explicar cómo era Dickens a la hora de trabajar, el escritor era muy metódico y había establecido unas reglas de trabajo de las que rara vez se separaba.

Tras comer, Dickens pasaba algo de tiempo en su club (como bien saben los lectores de novelas históricas, los caballeros británicos tenían sus clubs en los que pasaban horas). También podía dedicar tiempo a sus actividades de beneficencia o salir a dar un largo paseo. Aunque, a tenor de lo que cuentan, los paseos de Dickens eran trabajo: durante ellos buscaba inspiración para sus historias, fijándose en el entorno o en las personas que se cruzaban con él en su camino.

A todo esto, hay que sumar que Dickens tenía ciertas rarezas a la hora de trabajar. Le encantaba visitar morgues y era un fanático del orden, lo que hacía que las cosas en su despacho tuviesen que estar colocadas de cierta manera para que él pudiese trabajar tranquilo.